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  • Anthony Armenta

La razón por la que jamás será igual la frase "lávese las manos"

¿Te suena el nombre de un tal Dr. Ignaz Semmelweis?


¿No?


Y ¿Dr. Louis Pasteur?


Ese sí ¿no?


Como ya sabes, el Dr. Louis Pasteur era microbiólogo y químico francés cuyas investigaciones le llevaron a publicar la Teoría microbiana de la enfermedad. Aquella teoría revolucionaría la manera con la que los cirujanos operaban a los pacientes. Es más, se observó una reducción en la tasa de la mortalidad entre los pacientes como consecuencia de los cambios en la práctica de la cirugía.


Pero, ¿dónde entra el Dr. Semmelweis en esta ecuación?


Antes del Dr. Louis Pasteur, el Dr. Semmelweis ya había hecho referencia indirecta a algún "material infeccioso" que pasaba entre un cadáver y las pacientes de las salas de maternidad . Pretendió promover el lavado de las manos entre los médicos antes de que tocasen a una nueva paciente para bajar la tasa de mortalidad, pero, por desgracia, la campaña resultó en su ingreso en un manicomio.


Partimos aquí de la base de lo importante que es el vehículo por el cual se transmite un mensaje.


A principios del siglo XIX no se conocía el concepto de gérmenes ni bacterias. De hecho, se creía que las enfermedades se propagaban a través de nubes de un vapor venenoso. Entre la gente con alto riesgo estaban las mujeres embarazadas, que solían sufrir heridas vaginales durante el parto y en las que radicaba la bacteria fácilmente.


Mientras el Dr. Semmelweis trabajaba en el Hospital General de Viena, observó que aunque dos salas obstétricas eran idénticas, existía una gran diferencia en la tasa de mortalidad (¡3 veces más alta en una que la otra!). Mientras que una era atendida por alumnos de medicina masculinos, la otra estaba bajo la supervisión de parteras.


Entonces, ¿qué pasaba para que se muriesen más mujeres en la sala de los estudiantes?

Pronto descubrió el Dr. Semmelweis después de la muerte de un compañero, que los alumnos no se lavaban las manos después de realizar exámenes post mortem y antes de atender partos. Tampoco usaban guantes de protección, ni se cambiaban de ropa después de una autopsia. Y, por no haber hecho esas meras acciones, las mujeres embarazadas quedaban expuestas a una mayor posibilidad de morir por fiebre puerperal que las de la otra sala donde solo se atendían partos.


Tres palabras sencillas, pero un mensaje mal recibido.

"Lávese las manos".


Es lo que ordenó el Dr. Semmelweis a los alumnos antes de que tratasen a las pacientes. Para comprobar su hipótesis de que al lavarse las manos se bajaría la tasa de mortalidad, dejaba un bol de solución de cal clorada para que los alumnos pudiesen limpiarse las manos.


Un mes más tarde, después de la implementación del protocolo, notó una merma en la tasa de mortalidad en torno al 2%.


No obstante, había muchas críticas en respuesta al libro que publicó el doctor sobre la medida nuevamente propuesta. El Dr. Semmelweis no lo tomó bien y a lo largo de un período embistió a sus críticos y estigmatizó a médicos que no se lavaban las manos como "asesinos".


Partimos aquí de la base de lo importante que es el vehículo por el cual se transmite un mensaje.

Como ya se puede imaginar, la acusación eclipsó el mensaje importante. Al insultar a varios médicos de su comunidad, el doctor Semmelweis se había olvidado de que hacía falta tanto decoro como pathos a la hora de concienciar a sus compañeros sobre la importancia de lavarse las manos.


El medio por el que se comunicaba el mensaje ofuscaba a la gente porque al fin y al cabo, por mucho que se valoraba la lógica, el público consistía en seres humanos con emociones de varios, y muchas veces válidos tipos: el miedo, la duda, la felicidad, la tristeza, el luto, la ilusión.


Y no se ha cambiado este último punto hasta hoy, ya que para cualquier presentación de información relevante, es necesario que se recurra no solo a la lógica que da pie al descubrimiento, sino también al pathos del oyente.


Si lo que quieres hacer es llevar el público a tu terreno, hay que conectar con ellos primero para que luego estén receptivos a considerar lo que quieres compartir… o en tu caso, lo que puede cambiar el mundo de la medicina.


Referencia: https://www.britannica.com/biography/Ignaz-Semmelweis